Mi ángel se ha convertido en un pequeño Gremlin

       La primavera la sangre altera. Pero no solo a los adultos nos pasa que la primavera nos deja descolocados. Seguro que en estos días os habéis dado cuenta de que vuestros peques están más alterados, más quejosos, más tristes, más llorones o incluso más cansados. Vamos, que seguro que en alguna ocasión os hacen pensar en esos seres tan adorables que no pueden comer a partir de las doce de la noche ni mojarse porque se vuelven terroríficos, sí, esos, los Gremlins.


     Pero en esta ocasión el comportamiento de nuestros niños tiene una razón,  una razón científica conocida como cansancio de primavera o astenia primaveral. Dicho así parece muy grave, pero simplemente es la reacción que tiene el cuerpo para adaptarse a la nueva estación.

     Daos cuenta de que los días se han vuelto más largos, el buen tiempo está comenzando y los niños tienen más actividad física, se cansan más, se acuestan más tarde y su organismo ha de acostumbrarse a los cambios de ritmo.

     Y ahí es donde entra vuestra labor como padres. En la medida de lo posible hay que intentar que sus rutinas sigan siendo las mismas y que descansen bien para que no se encuentren agotados durante todo el día. Como seguro sabéis, a veces el agotamiento en los niños no actúa de la misma manera que en los adultos, inexplicablemente cuanto más cansados están más necesidad de actividad parece que necesitan y más les cuesta dormir y relajarse. Establecer rutinas de relajamiento antes de ir a dormir como leer un cuento, escuchar música relajante, darse un baño son algunas de las cosas que pueden ayudarles a bajar el ritmo y encontrar al dulce Morfeo.

     También podéis ayudarlos a través de su alimentación. Ya que la primavera les dejará agotados y sin vitalidad podéis darles alimentos energéticos como frutas, alimentos ricos en hidratos de carbono, cereales y lácteos. Esto les ayudará a recuperar su vitalidad y su energía.

     Y sí, seguro que os estáis echando las manos a la cabeza exclamando: ¡Ay, no aguantaré hasta el verano a este ritmo! O incluso a alguno se os ha pasado por la cabeza huir del país hasta que pase con papeles falsos. Tranquilos, no hay que llegar a ese límite y ¿por qué? Porque la astenia primaveral suele durar alrededor de unas dos semanas, dependiendo siempre de cada peque, que es más o menos lo que su cuerpo tarda en acoplar sus ritmos a la nueva estación.

     Y recordad que podéis con ellos, al fin y al cabo son más bajitos. Y cuando os entre la angustia pensando que no acabará nunca recordad también esto, como padres estaréis sufriendo estos cambios de humor como mucho de dos peques al mismo tiempo (si son hermanos) pero las profes pasan por esto todos los años con una clase entera de niños y lo superan. Así que para todos los padres Cottoneros será… ¡pan comido!

     Como secreto profesional y si por si los científicos estuvieran equivocados con la astenia primaveral las profes os dan un consejo: no les deis de comer después de las doce ni les mojéis, así seguirán siempre siendo nuestros Guizmos.